
Con el objetivo de profundizar en el estudio de la biodiversidad microbiana nativa y su potencial aplicación en sistemas agrícolas en condiciones de aridez, se desarrolló el taller “Biodiversidad microbiana nativa: del metagenoma a la función biológica II”, una instancia formativa que reunió a investigadores y estudiantes en torno al análisis avanzado de comunidades microbianas.
La actividad fue organizada en el marco del proyecto FOVI240155 y contó con la participación de investigadores del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), la Universidad de Málaga, la Universidad Católica del Maule y la Universidad de Concepción, consolidando un espacio de colaboración nacional e internacional en el área de la microbiología y la bioinformática.
Según explicó Máximo González, investigador del CEAZA, el taller estuvo enfocado en identificar microorganismos capaces de apoyar el desarrollo de las plantas bajo condiciones de estrés hídrico, con especial énfasis en su aplicación productiva en agricultura.
“Nuestro objetivo es determinar cómo las comunidades microbianas colaboran con las plantas e identificar microorganismos específicos, mediante herramientas bioinformáticas, que puedan apoyarlas en condiciones de déficit hídrico”, señaló.
El taller, de carácter abierto, se extendió por cuatro días y contó con la participación de 15 estudiantes vinculados al programa de posgrado de Ciencias Biológicas mención Ecología de Zonas Áridas de la Universidad de La Serena, quienes iniciaron con una jornada de charlas teóricas para luego avanzar hacia sesiones prácticas. Además, los asistentes tendrán acceso durante un mes a los servidores del CEAZA, lo que les permitirá seguir fortaleciendo las competencias adquiridas.
Desde la experiencia estudiantil, Rolando Rodríguez, estudiante del Magíster en Ecología de Zonas Áridas, destacó la diversidad de contenidos abordados. “Vimos desde funciones del metagenoma y metabolitos secundarios de bacterias, hasta herramientas prácticas como el uso avanzado de Excel, que son muy necesarias para el análisis de datos y el desarrollo de tesis”, comentó. En su caso, el taller aportó nuevas perspectivas para el estudio de comunidades bacterianas en agua y sedimentos de la cuenca del río Elqui, ampliando las preguntas de investigación y las variables a considerar.
Uno de los ejes relevantes del taller fue el diseño experimental y el análisis estadístico, abordado por Adolfo Donoso, investigador de INIA La Platina. Durante su participación, revisó conceptos clave como el p-value y el F-Ratio, fundamentales para interpretar correctamente los resultados científicos. “Muchas veces utilizamos estos indicadores sin comprender realmente su origen o lo que nos permiten concluir. Aquí revisamos cómo aplicarlos para distinguir si un efecto se debe al azar, a las bacterias, a las plantas o al ambiente”, explicó.
Desde el ámbito internacional, Víctor Carrión, profesor de la Universidad de Málaga, destacó que esta segunda versión del taller permitió profundizar en el análisis práctico de datos metagenómicos, trabajando incluso con información proveniente de los propios proyectos de los estudiantes. “La idea es extraer la máxima información posible de los datos y darles un sentido aplicado, especialmente en agricultura”, indicó.
Finalmente, Sara Cuadros, académica de la Universidad Católica del Maule, valoró la integración de distintas miradas disciplinarias. “Se abordaron aspectos genómicos, metabolómicos y ecológicos. La metagenómica permite entender quiénes son los microorganismos presentes en un ecosistema, su potencial genético y su relación con procesos ambientales y adaptativos”, señaló.