Dr. Álvaro Salazar, climatólogo del CEAZA: “Este ha sido un verano con altas temperaturas y olas de calor en La Serena”

El climatólogo del Centro Científico CEAZA presenta un detallado análisis sobre las temperaturas extremas y sus causas, que se han experimentado en la capital de la Región de Coquimbo.

 

Existe la percepción de que este verano ha sido especialmente caluroso en La Serena ¿Qué se puede decir desde la ciencia?

“Según la estación meteorológica de La Serena ubicada en CEAZA, enero fue el segundo más cálido desde que hay registro. Entre el 23 y el 29 de enero ocurrió una ola de calor en La Serena que dejó un nuevo récord absoluto de altas temperaturas: el día 26 con aproximadamente 26°C en la estación y 35.5°C de temperatura superficial, una anomalía de +1.26°C respecto a la climatología histórica”.

¿Pero todo el verano ha sido caluroso?

“Así es, en diciembre incluso se superó a años extremadamente cálidos como El Niño de 2015-2016 y el Niño costero del año 2017 que dejó inundaciones catastróficas en la Región de Atacama. En diciembre ocurrieron 18 días con temperaturas mayor a 2°C sobre el promedio histórico. El día 21, la temperatura máxima fue de 23.9°C en la estación ubicada en CEAZA, en La Serena. Sin embargo, si analizamos la temperatura superficial por satélite los valores en las canchas del Club de Tenis de La Serena alcanzaron los 34.5°C y se mantuvo sobre 30°C por varios días, lo que explica el caso de insolación del profesor Fredes. 

De hecho, algo que me llamó mucho la atención es que el profesor de tenis  del Club de Tenis La Serena, Manuel Fredes, me dijo: “es la primera vez que me da insolación en 28 años enseñando tenis”. Esto fue el 23 de diciembre de 2025, día en que se registró el tercer día de una serie de días que dejarían a diciembre de ese año como el más cálido desde que hay registro (desde el año 2014 según la estación meteorológica de CEAZA, La Serena)”. 

Av. del Mar de La Serena

¿Por qué se han presentado tan altas temperaturas en estos meses?

“El análisis científico revela un mecanismo complejo de teleconexión océano-atmósfera que operó a escala regional durante el verano 2025-2026. Se trata de un calentamiento oceánico remoto. Contrario a lo que podría pensarse, el factor más determinante no fue el océano costero frente a La Serena, sino una extensa región oceánica ubicada aproximadamente 800-1200 kilómetros al oeste de la costa, centrada en 79.5°W y 36°S (entre las islas de Juan Fernández y la costa continental). Esta zona presentó anomalías de temperatura superficial del mar (SST) de +1.06°C sobre el promedio histórico, las cuales explican el 55.1% de la variabilidad térmica registrada en La Serena. La dinámica temporal de esta anomalía se puede observar en la Figura 1. 

Figura 1. Serie temporal de la anomalía en la temperatura superficial del mar (SST, por sus siglas en inglés) para diciembre de 2025 y enero 2026. Video realizado con datos de NOAA OISST v2.1. Las zonas rojas corresponden a aquellas en que la temperatura fue varios grados superior al promedio histórico 1971-2000.

La correlación entre la temperatura de esta región oceánica remota y la temperatura en CEAZA fue extraordinariamente alta (r = 0.74, p < 0.01), muy superior a la correlación con aguas costeras locales. Esto demuestra que el calentamiento atmosférico en nuestra región no se origina localmente, sino que es transportado desde el océano abierto por masas de aire”.

Figura 2. Análisis de correlación entre la anomalía de la temperatura superficial del mar (SST) con la temperatura máxima en la estación meteorológica de CEAZA, La Serena. Las zonas de color rojo oscuro están altamente correlacionadas con mayores temperaturas en Coquimbo y La Serena (estrella roja). Las fechas muestran la dirección predominante del viento en los meses de diciembre 2025 y enero 2026 (datos de ERA5).

¿Hubo una ola de calor marina?

“Si bien las temperaturas oceánicas estuvieron significativamente elevadas (+0.85°C en zona costera, +1.06°C en zona remota), el análisis detallado utilizando metodología internacional estándar (Hobday et al. 2016) concluye que no se configuró técnicamente una “ola de calor marina” según criterios científicos, que requieren temperaturas sobre el percentil 90 durante al menos 5 días consecutivos. Las anomalías, aunque importantes y persistentes durante los 62 días analizados, se mantuvieron justo por debajo de este umbral crítico.

Esto es significativo: incluso sin alcanzar el estatus formal de ola de calor marina, las condiciones oceánicas anómalas fueron suficientes para desencadenar temperaturas atmosféricas récord en la región. Un verdadero evento de ola de calor marina podría tener impactos aún más severos”.

¿Estos eventos de altas temperaturas significan que los veranos serán más calurosos? ¿Habrá un calentamiento a largo plazo? 

“El análisis de 40 años de datos satelitales (1986-2026) revela un factor adicional preocupante: existe una tendencia de calentamiento sostenido de +0.114°C por año en la temperatura superficial de las canchas del Club de Tenis. Esto implica que entre 1986 (cuando el profesor Fredes inició su carrera) y 2025, la temperatura superficial aumentó aproximadamente +4.4°C.

Esto explica porqué condiciones que hoy resultan “intolerables” no lo eran hace tres décadas: la línea base climática se ha desplazado significativamente. Lo que experimentó el profesor Fredes en diciembre de 2025 no es simplemente un evento extremo aislado, sino la manifestación de un “nuevo normal” térmico que se ha instalado gradualmente durante su carrera profesional”.

¿Existen más riesgo para salud de las personas ante las altas temperaturas?

“Mientras la estación meteorológica de CEAZA registró una temperatura máxima de 23.9°C el 21 de diciembre, los datos satelitales muestran que ese mismo día la temperatura superficial de las canchas alcanzó 34.5°C, es decir, 10.6°C más alta que el aire circundante. Durante la ola de calor de enero, cuando la estación registró el récord de 26.04°C, la temperatura superficial llegó a 35.5°C.

Esta diferencia es crítica para comprender el golpe de calor del profesor: la exposición humana durante actividad física intensa en superficies que superan los 34-35°C genera un estrés térmico acumulativo que supera ampliamente los índices de riesgo basados solo en temperatura del aire. La combinación de radiación solar directa, radiación reflejada por la cancha, y radiación térmica emitida por la superficie caliente, crea condiciones fisiológicamente peligrosas incluso cuando la temperatura del aire no parece extrema”.

¿El clima de la Región de Coquimbo será más cálido en el futuro?

“Según proyecciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), las condiciones observadas en diciembre 2025-enero 2026 son consistentes con lo que se espera sea el clima “normal” de la región hacia 2050-2070 bajo escenarios de altas emisiones de gases de efecto invernadero. En otras palabras: lo que hoy consideramos un evento extremo, podría convertirse en la condición típica del verano en las próximas décadas.

Esto representa desafíos significativos para sectores como la agricultura (uva de mesa, paltas), recursos hídricos (glaciares, embalses), acuicultura (ostiones), salud pública, y actividades al aire libre. La adaptación a estas nuevas condiciones térmicas requerirá modificaciones en infraestructura, horarios de trabajo, protocolos de salud, y gestión de recursos naturales.

El caso del profesor Fredes —su primera insolación en 32 años de trabajo bajo el sol— es un indicador tangible de que hemos cruzado un umbral climático. Su experiencia profesional, iniciada en 1993, se desarrolló bajo un régimen térmico que ya no existe. El clima de hoy ya no es el de ayer, y el de mañana será aún más cálido”.