La Región de Coquimbo atraviesa una compleja situación en su sistema hidrológico, marcada por precipitaciones inferiores al promedio durante los últimos años. De acuerdo al Boletín Climático del CEAZA, este escenario ha provocado que los caudales de los principales ríos se mantengan bajos por sexto año consecutivo, profundizando la crisis hídrica que afecta a la zona.
De acuerdo con los registros actuales, los caudales de las principales cuencas de la región se encuentran muy por debajo de sus promedios históricos. El río Elqui alcanza apenas el 29% de su caudal promedio, mientras que el Limarí llega al 37% y el Choapa al 34%.
A esta situación se suma el bajo nivel de agua almacenada en los embalses. En total, la región cuenta solo con un 14% de su capacidad de embalsamiento disponible. La situación más crítica se observa en la cuenca del Limarí, que registra apenas un 9% de agua embalsada, con el embalse La Paloma acumulando solo un 7% de su capacidad total. En la cuenca del Elqui, los embalses alcanzan un 17% de su capacidad, destacando La Laguna con un 29% y Puclaro con un 14%. En contraste, la cuenca del Choapa presenta una condición más favorable, con un 71% de agua embalsada.
Fenómeno de El Niño
En cuanto a las condiciones climáticas, el Boletín Climático del CEAZA indica que “el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se encuentra actualmente en fase neutra. Los modelos climáticos proyectan una probable transición hacia un evento de El Niño hacia fines del invierno, los especialistas advierten que en esta época del año las proyecciones presentan mayor incertidumbre”. Así, todavía es muy pronto para proyectar el invierno en términos de las precipitaciones, pero un invierno con una fase El Niño aumenta las probabilidades de no tener un año tan seco.
En el corto plazo, la Oscilación de Madden-Julian (MJO) se mantiene mayormente inactiva y en una fase asociada a condiciones secas para la zona central del país. No obstante, se prevé que durante la segunda mitad del mes podría favorecer la llegada de algún sistema frontal, dependiendo de las condiciones atmosféricas.
A ello se suma, indican desde el centro, “los modelos globales muestran un alto consenso de que la temperatura promedio del aire, tanto a lo largo de la costa como hacia el interior de la región, estaría por sobre el rango normal para la época del año durante el trimestre marzo – abril – mayo”, lo que pondría presión sobre los escasos recursos hídricos de la región.
